martes, 6 de abril de 2010

La Semana Santa desvirtuada por el paganismo religioso


La Semana Santa desvirtuada por el paganismo religioso

La conmemoración de la Semana Santa comienza en el siglo IV d. C. y tiene su base en una celebración pagana: el culto al dios Atis, celebrándose su muerte y su posterior resurrección.

En cuanto a la Pascua De Resurrección se celebra siempre el primer domingo siguiente a la primera luna llena de primavera, por eso su carácter cambiante. Bien, esta fiesta es similar a otra egipcia que se celebraba el mismo día, para conmemorar la entrada de Osiris en la Luna.

El tiempo de la Pascua "cristiana" tiene su origen en la celebración judía del mismo nombre. Ya desde el Nuevo Testamento se considera que la crucifixión de Jesús durante la Pascua no fue una casualidad, sino que vino determinada por el sentido antitípico de la muerte expiatoria del Mesías: «Nuestra Pascua, que es Cristo –dice Pablo–, ya fue sacrificada por nosotros. (1 Corintios 5: 7)

No hay constancia bíblica de que los primeros cristianos conmemoraran o celebraran la muerte y resurrección de Jesús en una fecha señalada, sino que más bien lo hacían espontáneamente (probablemente, varias veces al año), mediante reuniones en las que se partía el pan (Hechos de los Apóstoles 2: 42; 20: 7; 1 Corintios 10: 16, etc.). La gran mayoría de los primeros cristianos procedía de la comunidad judía, que seguía, como hasta hoy, celebrando su fiesta de Pesaj (Pascua) el día 14 del mes de Nisán, como recuerdo de la liberación de la esclavitud en Egipto en tiempos de Moisés. La cercanía entre ambas comunidades debió de fomentar que muchas iglesias cristianas consideraran la Pascua judía como la fecha idónea para rememorar la muerte y resurrección de Jesús.

Con el tiempo surgió entre los cristianos una seria diferencia sobre la fecha de esta celebración. Los de origen judío la hacían a continuación de la Pascua judía, que caía cada año en un día de la semana distinto. Pero pronto en la cristiandad latina (occidental), como ocurrió en tantos otros aspectos, comenzaron a pesar criterios ajenos al judaísmo y al fundamento bíblico, y se quiso hacer coincidir la Pascua con el mismo día de la semana en que Jesús resucitó, es decir, con el domingo. Este cambio vino determinado por el interés de fomentar esta festividad semanal de origen solar.

Ya se venía utilizando para la "santificación" del primer día de la semana el argumento de que era el día en que Jesús había resucitado. Pero no hay que olvidar que en estos cambios de festividades también pesaba la inclinación de la iglesia de la ciudad de Roma a diferenciarse de los judíos, sobre todo por miedo a que las autoridades romanas los confundieran con ellos. Por eso no se quería que la celebración de la Pascua cristiana coincidiera con la judía. (Es posible apreciar en esta separación progresiva de los judíos por parte de los cristianos latinos ciertos gérmenes del antisemitismo "cristiano" medieval.)

Como consecuencia, las iglesias cristianas de Oriente, que estaban más próximas al lugar de nacimiento de la nueva religión, observaban la Pascua de Resurrección según la fecha de la fiesta judía, mientras que las iglesias de Occidente celebraban la Pascua de Resurrección en domingo. Esta diferencia la han mantenido hasta hoy la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa, y constituyó uno de los motivos del cisma que protagonizaron ambas en 1054.

Como en tantas otras facetas de la teología y de la praxis católica, la llamada Semana Santa ha acogido todo tipo de prácticas de origen pagano. Lo mismo que en la Navidad subyacen ancestrales ritos relacionados con el nacimiento del sol con ocasión del solsticio de invierno, y que la "noche de San Juan" evoca en el solsticio de verano la purificación por el fuego (también con vinculaciones solares), en la "Semana Santa" afloran festividades atávicas en torno al equinoccio de primavera.

"Religiosidad popular" es el eufemismo con el que, no sin luchas a lo largo de la historia e incluso hoy, la jerarquía eclesiástica ha ido tolerando y después oficializando y fomentando las procesiones, penitencias, autolesiones y explosiones de pasión colectiva con que muchos fieles pretenden, quizá sin entenderlo bien, "actualizar" el sacrificio de Cristo. Algo que, por otra parte, se hace cada día en las misas, ignorando que Cristo «se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado» (Hebreos 9: 26).

La religión convive con lo pagano

En las regiones nórdicas de Europa, así como también en los Estados Unidos y Canadá, el domingo de Pascua es celebrado en varias costumbres que provienen de babilonia, tales como el pintar huevos de diferentes colores, éstos se esconden y los niños los buscan para comerlos.

El huevo es un símbolo antiquísimo de la Semana Santa", explica Gunther Hirschfelder, experto en folclore y cultura popular de la Universidad de Bonn. Pero antes de servir a la causa cristiana, el huevo fue un elemento recurrente en muchas otras culturas. "El huevo simboliza la vida", dice Hirschfelder.

El conejo y la Semana Santa son en muchos países cristianos dos motivos inseparables desde hace siglos. También la simbología del conejo posee un alto contenido pagano. El conejo representa la fertilidad, puesto que es un animal capaz de dar a luz hasta a 20 crías al año.

El conejo simboliza la fertilidad, aunque muchos de los que los deboran no lo saben.La fertilidad, el nacimiento de la vida, tanto animal, el huevo y el conejo, como vegetal, representada por la llegada de la primavera, no son tradiciones de origen cristiano sino muy relacionadas con el culto al sol y a la madre Naturaleza, y con las ancestrales religiones politeístas.

publicado en www.rpp.com.pe


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